REGRESANDO A MI





He regresado al lugar donde crecí, observando las estrellas tumbado en la hierba, escuchando ladridos que persiguen el ruido de un motor, oliendo a pan en las mañanas frescas.

Mi vieja peonza se ha puesto contenta; las canas que cubren mi cabeza no le han impedido reconocer mi olor ni mi infantil imprudencia.

El puchero de mi madre sigue colocado en el altillo, encima de la cocina de leña, y hasta a mí ha llegado el aroma de ese guiso que me devuelve a casa, empañándome las gafas con el humo de su ausencia.

He regresado al lugar donde crecí, a las calles que olvidé con las prisas de la vida, donde descarrilé tantas veces con la bici, ahora rota y polvorienta.

He visto la mano de mi padre recogerme del suelo y sacudirme la arena. He podido observar sus ojos de almendra, preguntándome si estoy bien al ver mi rodilla quebrada, con mi añoranza puesta en su sonrisa tierna.

Tengo a mi niñez esperándome entre estas cuatro paredes y en las empinadas cuestas,
para recordarme quién soy, y no perderme nunca más entre mi vida… y su muerte lenta.





















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