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Mostrando entradas de marzo, 2020

MUTACIÓN

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Me sorprendo mirando abstraída por la ventana, como si el ruido de mi pequeña radio me acabara de despertar de un letargo, cuando debería estar tecleando el ordenador.
Las paredes del edificio de enfrente se han vestido de un rosa tenue, reflejando el atardecer que ya se asoma al fondo de la calle. Pero, desde este sitio en el que me encuentro, no lo puedo ver.

Un niño, que se parece muchísimo al mío, está en una de las terrazas que contemplan mi casa; el crio me saluda.
Le respondo con una sonrisa y, mientras comienzo a levantar mi mano para responderle, noto que alguien está detrás de él. Agarra los hombros del pequeño y le obliga a dar la vuelta. Ella, antes de entrar en su salón, se gira para mirarme desafiante. Me quedo totalmente petrificada al comprobar que es exactamente igual a mí.

No es posible. No he debido verla bien y tengo que ir a comprobarlo. Ese chico...¡también es igual que mi hijo! Tengo que salir, ¡sí!, tengo que hacerlo a pesar de todo. Debo ir a por él.

Me dirijo h…

Depende de quién te espere

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¡QUÉ NO, Y TRES VECES NO!

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No hace mucho tiempo, la educación de las hijas se basaba en que aprendieran a ser una buenas esposas, que atendieran las tareas de su casa, y las necesidades de su marido. El objetivo de la vida para ellas era el matrimonio.
Desde aquí doy las gracias a todas las que dijeron "no".









Qué empeño tiene todo el mundo, oye. ¡Y que no se rinden!

“Así son las cosas, como tienen que ser”—. Imagino a mi abuela diciéndoselo a mi prometido.

La cuestión es que yo le miro y… no sé. Entre que no le quiero, que soy joven y tengo toda una vida por delante… ¡y es que no sé por qué tienen que ser ellos los que tomen mis decisiones! Sí, ya sé que una buena mujer tiene que buscar a un buen marido, y que la gente me vería como una solterona, y blablablá…, blablablá … Si es que me da igual. ¡Pero que manía les ha entrado con casarme! ¡Y venga a insistir, oye!

—Yo le prometo, señor, que cuidaré a su hija como se merece. La tendré como una reina.

Es ahí cuando observo de reojo el hueco vacío de ella y …

SU VISITA.

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Llegará pronto; le intuyo y por eso tengo todo preparado: he ventilado bien la casa por si queda algo de polvo antiguo. No quiero que usted piense que estoy arrastrando, desde ese día, las huellas del pasado. Necesito que sienta que he vivido, reído y amado intensamente, sin desaprovechar ni un segundo de este viaje desgastado. 


He limpiado bien los agujeros de mi memoria  y sanado todas las rozaduras que mis andanzas han causado, para que esté tranquilo y vea que no me queda nada pendiente, que solo me llevo la calma.
Deseo que la brisa fresca sorprenda su rostro al entrar. Recuerdo que le encantaba abrir la ventana, e inspirar el olor del mar que se filtraba por lo agujeros de una persiana a medio echar. Entonces la subía hasta arriba y, mientras sonreía al ver las cortinas danzar, se daba media vuelta jugueteando para despertarme.

He apilado todas sus lecciones por estricto orden, desde la primera hasta la última, para que sepa que nunca me olvidé de todo lo que me enseñó, y he sacado…

ABRAZOS QUE CURAN

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Llevábamos diez años sin vernos y, si me pongo a pensarlo, casi ni me acuerdo de qué fue lo que pasó. Quizá la distancia, las vidas que nos llevan por caminos distintos, o quizá… nos hicimos mucho daño diciéndonos cosas que, en realidad, no sentíamos. Hoy ha muerto el tío Félix y, aparte de la propia tristeza que tengo, estoy muy nerviosa porque sé que voy a ver a mi hermano, después de tanto tiempo. No faltaría por nada del mundo, lo sé. El tío Félix nos crio; mientras mi madre, adolescente, andaba metiéndose en líos y drogas, él estaba con nosotros. —Vente a vivir conmigo, hermanita —le dijo un día—. Yo podré cuidar de los tres… ¡Me sobra casa! —¡Eres el mejor hermano que se puede tener, Félix! —le dijo abrazándole—. En cuanto encuentre un trabajo, te pagaré un alquiler. —Me parece bien. Pues déjate ya de tonterías y de novios raros y ponte a buscar trabajo —ordenó mientras la cogía por la cintura con cariño. Mi madre tardó poco en hacer las maletas y dejar el hostal de mala muerte …