CENA CON INVITADOS



Me llamarán para bajar a cenar en familia, así que tengo que terminar de arreglarme. Toco la campanilla y Virtudes viene a cepillarme el pelo.

—Está usted hermosísima.

—Gracias Virtudes. Prepara mi chal, por favor—. Siempre me ha gustado estar en la mesa bien vestida.

Bajo los escalones con cuidado, pues mi edad me impide ser todo lo ágil que quisiera. Me siento y saludo a todos los comensales. Ordeno a Virtudes que empiece a servir.

Unos dedos chasquean delante de mí.

—Vuelva Carmen— alguien acaricia mi cara— ¿Estás aquí, Carmen?

— Antes me ha llamado Virtudes —dice la enfermera.

Contesto que sí, pero me siento tan perdida…

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